Convocado bajo El árbol del cielo, lo maravilloso en la voz de las chicas y los chicos de Coronel Dorrego.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Elmer y Willbur en Rayitos
-Sí, es África, ahí están Elmer y Willbur.
Nico susurra sus poemas
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Un poema de Natasha
Me entretengo en la vereda...
Hay un piojo en mi mochila
Fue saltando de cabeza en cabeza y picó a todos.
jueves, 27 de octubre de 2011
La sueñera
Tres sueños
Sobre el soñar
-¿Qué es soñar?
-Algo que pensás mientras dormís.
-Depende, a veces soñás algo y se hace realidad.
-Yo he soñado algunas pavaditas que se hicieron realidad.
-Soñar es como tocar el cielo.
-Entrar en otra realidad.
-Como viajar en el tiempo.
-Un viaje muy divertido.
-A veces, no es divertido.
-Algo rarísimo.
-Un pensamiento.
-A veces no sueño nada, veo tooodo negro.
-La noche pasa muy rápido.
-Pero...¿dónde están los sueños?
-Están acá, en mi cabeza, en mis pensamientos.
-Están ¿dónde?
-En un mundo donde uno solo puede entrar.
Rocío, Baltasar, Natasha, Violeta y Victorio
-chicos de diez y once-
En la oscuridad confundo...
La inocencia de la zanahoria
¿Qué es un caligrama?

Fueron fantásticos
los poemas que nos mostró
donde las palabras
crean la forma
de la cosa
de la que habla
el poema
-como el de la manzana
con forma de manzana
y el de la casa
con forma de casa.
Mi cerebro bri-bri-brincaba
mientras veía esos poemas.
Nunca pensé que una persona poeta
pudiera hacer
cosas tan divertidas.
de: Quiere a ese perro, Sharon Creech
Fondo de cultura económica
Mariposa que vuela
Vuela alrededor de mis sueños
como una flor que vuela por el cielo
con los picaflores
vuela por el agua de los reflejos
se mira se acaricia
hace dibujos
mariposas a lunares rosas y violetas
mariposas negras que se encienden y se apagan
mariposas
jueves, 29 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
Mi camino lector: El Infierno
sábado, 20 de agosto de 2011
La piedra en el estanque
Una piedra arrojada en un estanque provoca ondas concéntricas que se ensanchan sobre su superficie, afectando en su movimiento, con distinta intensidad, con distintos efectos, a la ninfa y a la caña, al barquito de papel y a la balsa del pescador. Objetos que estaban cada uno por su lado, en su paz o en su sueño, son como reclamados a la vida, obligados a reaccionar, a entrar en relación entre sí.
Otros movimientos invisibles se propagan hacia el fondo, en todas direcciones, mientras la piedra se precipita removiendo algas, asustando peces, causando siempre nuevas agitaciones moleculares.
Cuando toca fondo, agita el lodo, golpea los objetos que yacían olvidados, algunos de los cuales desentierra, otros a su vez son tapados por la arena. Innumerables acontecimientos, o miniacontecimientos, se suceden en un tiempo brevísimo.
Quizás ni aun teniendo el tiempo ni las ganas necesarias sería posible registrarlos, sin omisión, en su totalidad.
Igualmente una palabra, lanzada al azar en la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente, complicándolo el hecho de que la misma mente no asiste pasiva a la representación, sino que interviene continuamente, para aceptar y rechazar, ligar y censurar, construir y destruir.
Gianni Rodari, Gramática de la fantasía
Gracias!!!
Y esto fue lo que pasó cuando amigas y amigos leyeron aquellas: Conversaciones sobre la varicela.
¿Vos tuviste varicela? ¿Te acordás?
Graciela San Román:
ay, las cascaritas!
por qué la vida nos tienta así?
cuando era nena me gustaban las cascaritas de mi cuerpo,
las de varicela y sarampión (tuve una, no se cuál)
y las de los porrazos en las rodillas
me encantaba, en un placer masoquista,
sacarme de a poquito esas cascaritas,
como pelar una mandarina dura
aunque un poco dolía, no importaba
pero no se podía porquetequedanmarcas!
la vida me dio revancha
y ahora, con edad de tener nietos,
me he caído con cascarón en rodilla derecha
y me he dado el permiso
rodilla mandarina, huellita para siempre
Stella Salum:
Sabes que tuve varicela en Pampa del Malleo junto a mis alumnos ; creo a los 22 años, en esa época trabajaba en una escuela albergue, por lo tanto estábamos todos juntos, una cama al lado de la otra y con varicela. Qué buen recuerdo, me divertí un montón , parecíamos la junta nacional de granos.
Elsa Calzetta
Tuve varicela a los 16 años. En épocas en que no había vacuna. Mucha fiebre, sed, dolor de cabeza y malestar general. Imposible salir de la cama. El cuerpo maltratado, porque los ganglios se inflamaban, como si fueran a explotar. Allí supe (porque no tenía noticias de su existencia) que a los lados de la nuca, tenemos ganglios. Y que inflamados, duelen. Soporté sin dignidad las mal nacidas ampollitas, que tuvieron su proceso antes de secarse y desaparecer. De ampollitas pasaron a transformarse en círculos parecidos a los que deja un cigarrillo al quemar la piel. Lo más angustiante de mi varicela fue no ver a mi querido noviecito por unos cuantos días... mal recuerdo.
Laura de la Loza:
Y pensar que desde el área de salud sólo la vemos como una enfermedad contagiosa de vigilancia epidemiológica, ja.
Cuanto más divertido sería acompañar las estadísticas con estas hermosas "conversaciones" de los afectados.
Alejandro Lemus:
yo no me acuerdo
si tuve varicela
tuve seguro
la rubiola
que es medio parecida
Selva Dipasquale:
Cómo nos quedan las marcas de la varicela a todos, eh... yo tengo una marquita en el pecho.... y como si fuera poco de grande tuve la recidiva de la varicela… que no es nada más y nada menos que eso que llaman culebrilla y como duele!
Tu post me recordó de inmediato este bello poema de Florencia Fragasso:
Varicela
Mis sobrinas están con
Varicela
quejosas, insaciables: una
toda brotada, otra
con puntos esporádicos
apenas
me toco
los dos agujeritos
huellas de mi propia varicela
en la frente
la yema del dedo las camina
de memoria
¿les quedarán marcas a ellas?
mi tacto las reconoce como rasgos
distintivos, como esa gota sellada en el parquet
a pocos centímetros del zócalo
aureolas ligeramente hundidas
templos mínimos
"no te rasques" aún se escucha
se ve que no hice caso
mis sobrinas, allá lejos,
¿harán caso?
¿cómo se dirá
varicela o
paperas
en su lengua?
mi hermana y yo tuvimos
Varicela durante Malvinas
mirábamos
la elección de Miss Universo
desde la cama
en una tele blanco y negro
prestada
lunes, 4 de julio de 2011
Estudio sobre la varicela
Si te rascás te sale sangre
Como a un perro con una oreja rota.
Sí! Te quedan granitos.
Se rascan así,
con la yema de los dedos.
Con la manito
despacito.
Lo bueno:
te dan todo en la cama
y eso.
Cuando yo tuve varicela
mi niñera, que se llama ana,
me daba el desayuno en la cama.
El primer día que me levanté
no tenía tantos granitos,
pero el segundo día
me vi al espejo
y parecía ¡una loca!
Tantos granitos que no podía
verme la cara.
¡De qué te reís vos!
¡Todavía no tuviste varicela!
Tenía granos como un choclo.
El primer dia tenía sólo un grano.
Fui a la doctora.
Mi mamá y la doctora
pensaban que yo tenía varicela.
Al otro día me levanté
y tenía muchos granos.
Me rascaba, me rascaba.
Mi mamá me decía
todo el día:
¡no te rasqués! ¡no te rasqués!
Yo era muy chiquita cuando tuve varicela
y no me acuerdo nada de nada.
La varicela no nos gusta
parece que tenés el cuerpo lleno
de hormiguitas que te pican.
No podés invitar a tus amigas a jugar.
Pero hay una buena:
Podés visitar a tus abuelos favoritos
y te quedás en tu casa
como si fuera un fin de semana
de quince días.
Tomás, Joaquín, Malena, Dana, Micaela y las Lolas.
Chicas y chicos de 1 a 3 año
de primaria,
con las caritas, casi todas, llenas de marcas rojas.
domingo, 17 de abril de 2011
La mano piensa
La mano piensa –dijo Martha que dijo Heidegger.
Yo no sé bien qué quiso decir Heidegger -sé un poco más lo que quiso decir Martha- pero me gustó la idea de mi mano con su sabiduría, la densidad material de su pensamiento, no la transparencia de las ideas.
Y puesta a pensar (contemplativa en este caso) sobre esta cita –enero de 2009- brevísima de Martha, hubo dos ideas (transparentes) que se cruzaron en mí, dos miradas o estados sobre esta libertad de pensamiento de mi mano, dos entradas –distantes- en mi cuaderno:
22 de enero de 2010:
Mi mano piensa, me gusta pensarla así, todo lo que hace a su antojo, sin necesitarme, sin que yo tenga que pensar en ella. Todo lo que sabe hacer y ejecuta libre de mí, sin atarme a su pasión por el movimiento, el ajetreo. Puedo dejarla sola mientras abre la heladera y usa la cuchilla, mientras estira una sábana sobre la cama o junta la ropa del tendal, mientras enhebra y teje, ordena libros, riega las plantas o recorre una piel que amo, una boca.
Libre de mí, mi mano va por las cosas a su antojo, mientras yo sueño o floto de cara al cielo.
27 de marzo de 2011:
Mi mano que piensa, que tantas cosas sabe por sí misma, se adelanta –segura y eficiente- a mi deseo, a mi voluntad.
Puedo estar distraída, irme un instante de mí, perderme -en qué pensamientos- y de pronto, vuelvo y la descubro en plena acción, veo que mi mano sigue en mi lugar, hace de mí, me reemplaza.
Algunas veces me cuesta entender qué se quedó haciendo mientras yo me perdí –ese instante- y entonces me inquieta saber qué quiere, qué busca. La detengo en pleno vuelo, la interrumpo -¿me da miedo que actúe por sí misma?- me quedo dos, tres segundos suspendida en el aire, hasta que vuelvo a mi cuerpo, otra vez presente –espacio y tiempo- puedo leer sus movimientos, entender su programa de acción. Me ato otra vez a su sistema –huesos, nervios, sangre- y voy tras ella. Poco se equivoca. La dejo hacer, ejercer su voluntad, completar su trabajo. La mano piensa –me digo otra vez.
Es domingo y sé estas cosas mientras cocino berenjenas, arroz yamaní y choclos dulces como rodajas de melón.
Marzo de 2011
Algo de mi mano

Mi mano
Mi mano parece un libro abierto, un murciélago, una torta mágica, un árbol, un pie, piel, una guitarra volando y toda descontrolada, una flauta loca, muchísimas curvas.
Mi mano vuela por las pulseras, por los lunares, por las uñas, por los anillos, por los huesos y por los dedos.
Mi mano es caliente, fría, tal vez, suave, grande cuando soy grande y chiquita cuando nací, tibia es color piel y cuando estoy con la tierra o con el barro, es negra.
Mi mano juega con mariposas y pinta manos, color piel y de todos colores.
El dibujo de mi mano parece una cara, dientes sueltos y largos, aves, huesos, ropas, ramas, lluvia suelta por toda la ciudad.
Sol C. (9 años)
Mi mano
Mi mano atraviesa
la mesa y se esconde en el papel.
Mi mano vuela
a cada rincón de la hoja
y se coloca en el medio,
De pronto, desaparece.
Mi mano es grande
pero no como las de mi abuelo
y con uñas cortas
porque me las como.
Mi mano juega
con el aire, el agua,
con mis sueños
y los cambia,
los hace mejores.
El dibujo de mi mano es grande
y yo pienso que mi mano
es de todos colores
como el arcoíris.
Rocío U. (10 años)
Mi mano
Mi mano parce un muñeco, siempre la manejo yo.
Digo: Hola, él dice: Hola.
Yo me río, él se ríe.
Saco la lengua, saca la lengua.
Mi mano vuela por donde vuelo yo;
me caigo, se cae; me levanto, se levanta.
Siempre volando, revolotea, corre.
Salto y ella vuela, se para nada más para dormir, vuela, vuela.
Mi mano es un murciélago que vuela a la luz.
Espanta a todos, sus aleteos son muy lentos.
¡Pátafe! ¡Pátafe! Con esta agarro todo
¡y sigue volando!
Mi mano juega con mi otra mano que no vuela, queda quieta.
Las dos se pelean.
Su amigo favorito es la mano de mi amigo.
El dibujo de mi mano es espiral.
Se posa y el dibujo queda marcado
como un sello.
Victorio L. (9 años)
domingo, 20 de marzo de 2011
Superluna de marzo
A mí me gusta el mar de noche
cuando está lleno de estrellas
y con la luna
redonda y blanca.
A mi me gusta el mar a la mañana
cuando salen
los cangrejos rojos
a buscar el sol en la arena.
A mí me gusta
sacarme los zapatos
y meterme en el agua,
saltar las olas
y mojarme todo.
Yo no conozco el mar,
pero me lo imagino
a la tarde
lleno de espuma
y el ruido de las olas
que van y vienen.
Si fuera al mar
me gustaría meterme en el agua
y jugar con un barquito
que lleva mi muñeca.
A mí me gustaría bañarme en el mar
con la foca
y los pececitos.
¡Gracias chicos!!!!
¿Qué cosa es el mar?
El mar es un trompo de agua.
El mar es un hueco gigante que salpica.
El mar es celeste como la lluvia.
El mar es negro como el cielo cuando llueve.
El mar es negro como la pantera.
El mar es azul como la luz del faro.
El mar es rosa como mis zapatillas.
El mar es rosa como la bicicleta de Diana.
El mar es amarillo como mi nombre.
El mar es verde como un campo de trigo verde.
El mar es turquesa como el anillo de Inés.
El mar es gris como las nubes grises.
El mar es naranja como una fruta.
Las olas del mar son como orejas de elefantes,
como trompetas, hamacas, letras C.
La espuma del mar está hecha de lana de ovejas,
de raya de cebra, de callo de ballena.
Cuando el sol se mete en el mar, el agua
se pone amarilla como una jirafa,
amarilla como un león.
Al atardecer el mar es un dragón
que echa fuego sobre la orilla,
es un corazón que late fuerte.
Después de escuchar
Bumble y los marineros de papel,
de Laura Devetach
Sol, Violeta, Vittorio, Inés, María, la otra Sol...
nenas y nenes de 8 y 9 años
mareas
se alza el mar
cazado por la gravedad
como en los diez mandamientos
el agua se levanta sobre sí misma
deja la playa vacía
descubre cangrejos almejas dentaduras
hay que esperar seis horas
para que vuelva
esperar que la luna se mueva
hacia el otro lado de la curva del cielo
entonces
el mar regresa
desciende
se estira sobre la playa
como una sábana
podemos amarnos
o dormir
o fingir
que no hemos visto nada
laura forchetti
y la luna de ayer, 19 de marzo de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
La canción de la Vacuna
Cuando me pusieron la vacuna me dolía, me dolía
como si fuera una zanahoria, me dolía, me dolía
como si fuera un panqueque…no, entonces no duele nada
bueno, como una estufa me dolía, me dolía
como el fuego de un incendio, me dolía
como un caballo, como la patada de un caballo me dolía, me dolía
Cuando me pusieron la vacuna
me quedó el brazo duro
como si tuviera una piedra chiquita dentro
me dolía, me dolía
como si me pincharan con una cuchillita
una aguja que pasa de lado a lado.