jueves, 22 de agosto de 2013

Leemos a Girondo y después...

¡Qué vida!




Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Oliverio Girondo



-¡Nene, dejá de hamacarte en la silla!

Todo era hamacarme, hamacarme acá y hamacarme allá.
En el baño, en la cama, en la hamaca (obvio), en la silla, en la mesa, en el perro y también en el gato, para no ser injustos.
Hamacarme, hamacarme y hamacarme.
Hamacarme en el agua, en la tierra y en el aire.
Con mi tío, con mi tía.
Hamacarme en la escuela, en el viaje, en el lavarropas y en la cocina.
Hamacarme cuando llueve, cuando tomo la sopa, cuando lavo, cuando barro y cuando pongo la mesa. Hamacarme.
¡Siempre me hamaco!


Vittorio L.

1 comentario:

Ivanna Rosselli dijo...

hermoso... un poeta!! (de tal palo...)