miércoles, 23 de diciembre de 2009


Algo viejo
algo tibio
algo que te hace reír
algo que te hace llorar
algo que brilla como el oro:
la memoria

En la escuela de Aparicio, con los chicos de 10/11 años, leímos
Guillermo Jorge Manuel José de Mem Fox, editorial Ekaré
y nos dieron ganas de hablar de nuestros abuelos.


El abuelo Pichi

Se llama Abel Alfredo Campos.
Voy todos los días a la casa. Vive en el barrio de Aparicio.
Una vez, en el arroyo, veníamos en su camioneta toda destartalada y nos caímos en un pozo.
El abuelo se enojó con nosotros porque no le avisamos.
Después se fue a bajar de la camioneta y se le trancó la puerta. Tuvimos que pegar con una pala a la puerta.
Ese día no pescamos nada en el arroyo, pero el abuelo dice que lo pasó bien porque nos contó cuentos, tomamos mate y comimos masitas.

Tiago Campos

Mi abuelo José

Mi abuelo José ya no está, pero me acuerdo de él.
Me acuerdo cuando corríamos a las gallinas y una vez que cazamos una paloma; la desplumamos y la queríamos comer.
También me acuerdo cuando practicábamos puntería a la botella, con la gomera y cuando jugábamos al tejo en el patio de la casa de él.

Federico Matteucci


Mi tío y yo


Se llamaba Alfredo.
Con él, los fines de semana, me iba al campo.
Después de comer un asado, salíamos a cazar peludos.
El tío me enseñaba cómo atraparlos cuando están en la cueva, para no lastimarlos.
Los sacábamos echándoles agua y luego los poníamos en una jaula para cuidarlos y alimentarlos con trigo y leche.
Nos divertíamos mucho.
Hoy lo extraño porque ya no está, pero me dejó un recuerdo muy lindo.

Luciano Altamirano


Abuelo Raúl

Raúl es mi abuelo.
En las vacaciones de verano fui a visitarlo al campo.
Le ayudé a esquilar ovejas, con mi primo y mi tío.
Y en las vacaciones de invierno, le ayudé a armar un corral para encerrar a los caballos.
No los podíamos encerrar y por allá, se metieron en el corral el petiso, la estrella, el tobado y el lobuno.
El petiso se salía del corral por debajo del alambre, entonces agarré al lobuno y me fui a encerrar las ovejas.

Damián Laplaza

sábado, 19 de diciembre de 2009

Algo que pasa en el cielo

Leer, casi tanto como respirar, es nuestra función esencial.

A.Manguel

Imágenes de un año de palabras en la escuela de Aparicio.

domingo, 5 de julio de 2009

Oh, el negro!


La noche
nos sigue
nos atrapa
nos envuelve
y nos deja
hasta la noche que viene.

Amparo Leoz


jueves, 2 de julio de 2009

Luna llena


Esperando la luna llena que viene el martes 7
comparto foto de luna llena saliendo del mar de Monte Hermoso
y el recuerdo de un viernes especial:


Levanto mi copa
invito a la luna
con mi sombra somos tres

Li Po

El 29 de junio de 2007 la luna ya estaba casi llena.
Todavía no eran las seis de la tarde cuando nos estábamos preparando para empezar con nuestro taller literario de los viernes, en El árbol del cielo, acá en Dorrego. Entonces, mi amiga Diana, abrió la puerta y nos hizo una invitación: -Salgan a ver la luna!
Cruzamos de esquina para verla: baja, enorme, amarilla, brillante en el cielo helado, todavía celeste.
No había otra cosa más que pensar en la luna, escribir la luna.
Y eso hicimos. Hicieron ellos.
Estos niños como los poetas de siempre.


La luna juega con el aire
me mira
sólo me mira
empieza a derretirse.

Una luna azul como las moras
Una luna naranja como la llama

Jazmín Briatore(7 años)


Luna celeste como el cielo cuando amanece.
Luna blanca como parece.
Luna negra como el cielo cuando oscurece.

Una luna azul como un cuaderno cerrado.

Agustina González ( 9 años)


La luna se derrite como la manteca
La luna se derrite y se aplasta
A la luna se le caen gotas de jabón
La luna se derrite y se hace chiquita
La luna se derrite y se derrite y se va derritiendo


Soy luna y miro los árboles
Soy luna y no me muevo
Soy sólo luna
Yo la miro y soy luna
Soy luna congelada
Soy luna y miro todo
Sólo miro y miro

Isabella Briatore (9 años)



La luna se parece
a un tarro de miel
recién cosechada,
a veces blanca
y otras color dorada.

Marina Chiaradia ( 9 años)



Árbol blanco
uva blanca
nena blanca
esta luna con hilo.

Victorio Lemus ( 6 años)
Te regalo una luna de madera
de tierra del campo
de escarcha
de fierro y de fuego.
Te regalo esta luna.

Federico Matteucci

Te regalo
una luna de caballo
que dispara
por el potrero negro
del cielo.

Matías Pinella

La noche


En el jardín de infantes de Aparicio leímos
La niña que iluminó la noche de Ray Bradbury,
el bonito libro de Ediciones De la flor.
Después los pibes me contaron las cosas que encienden en sus noches, a orillas del campo:


Cuando se enciende la noche

Cuando se enciende la noche
se encienden las estrellas, la luna,
los bichitos de luz,
las lámparas y la oscuridad,
los bichitos negros,
los cometas y las polillas.

Cuando se enciende la noche
se escuchan los grillos, las ranas,
los buhós, la lluvia, las palomas
las vacas y los toros,
los teros, los murciélagos
y los gatos arriba del techo.

Cuando se enciende la noche
se huele la sopa,
el pollo con papas,
el perro que viene a dormir,
el jabón de las sábanas,
los perfumes.

Cuando se enciende la noche
miro la luna desde la ventana,
miro los árboles que se ponen oscuros,
miro la tele, los dibujitos,
me apuro a volver a casa,
llamo a mi mamá y le cuento algo.

¡Oh los colores!


Leímos los pequeños poemas de Jorge Luján,
soñamos con las acuarelas de Piet Grobler:
¡Oh, los colores!


En una pequeña semilla
cabe todo el verde,
cabe el trébol, cabe la ceiba,
cabe la selva entera.


El beige
se durmió en la arena
de tanto que lo arrulla
la marea.


El azul
está todo arriba,
salvo en unas flores
y en los ojos de María.


¡Oh, los colores!
Jorge Luján-Piet Grobler
Editorial Comunicarte

Un pájaro
debajo
de la tiniebla.
Una cara
de tiniebla feliz.
La tiniebla rosada
tapa
el magnífico
celeste
del cielo.

Jazmín Briatore