lunes, 8 de febrero de 2010

Más "sueños con sandías" de Graciela San Román







Rosa nocturna, señora del mundo




Madre Reina del Verano




Graciela San Román ilustró la oración a la sandía.
Toda una serie de reinas y colores.
Aquí, una parte de esos sueños.

lunes, 1 de febrero de 2010

Oración a la sandía


Oración a la Sandía

Bellísima Madre Sandía Reina del verano
Señora del Mundo Mar del Deseo
Señora Reina del Tejido enredado de los Surcos
Madre del Amor hermoso
Madre Creadora del Vientre repartido
farolitos amarillos lámparas rojas
Madre Reina del dulcísimo Corazón
Rosa del Mediodía ardiente de los abandonados
Rosa del Agua desbordada del Ocaso
Rosa Nocturna que enciende el Amor con los dientes
Rosa del Cielo olvidada en la Tierra
Rosa de la Fruta excesiva
Refugio de los silenciosos
Dulce Huésped de nuestros patios Alivio de las penas
Guárdanos en tu cuerpo Morada del sereno tenderse
Guárdanos bajo el Manto verde de tu Gracia al Sol
Guárdanos en la Delicia vegetal de tu Alma
En el Huevo que alumbra la Vida
Sana nuestras enfermedades Doma nuestra dureza
Enfervoriza lo que está yerto
Guárdanos en tu Eterna Condición de Cabeza de Niña
de Hada de Paraguas
Madre Estrella de la Luz Madre Estrella de la Mañana
Espejo de la perfumada Carne Del azúcar de los Amantes
Rueda sobre la Tierra hasta llenarla de tu Semilla oscura
Rueda hasta que se haga el Sol salvaje de la tarde
Mira con ojos de Piedad nuestra condición vertical
Nuestra violenta impaciencia Sedientos hijos del tiempo
Cría otra vez nuestro Corazón devastado por la aridez
Rueda sobre nuestros Días hasta encenderlos con Tus Siete Dones
Bellísima Madre Sandía Apasionada Flor de la dulce Lengua
Bésanos en la boca
Así sea

Laura forchetti
20 de agosto 2009

miércoles, 23 de diciembre de 2009

brasita de fuego


Leíamos Oh! los colores, de Jorge Luján, con los más chiquitos de la escuela de Aparicio.

Me detuve en la página del rojo: -¿Conocen algún pájaro rojo?

-El llamita- dijo Facundo Arana, seis años, ojos negros.

-No olvides esto que me dijiste, Facu. Después lo escribimos-dije yo suspendida en la imagen intensa que traía un niño tan pequeño, hasta el aula.


Y después, Facundo escribió su pequeño poema.

Más bien, me dictó para que yo escriba, él todavía estaba aprendiendo las primeras letras.


El rojo
está en el llamita
que canta
a la tarde
en el árbol seco
de mi casa.


El llamita es el brasita, ese pájaro que arde en el aire.

Me sorprende cómo saben de mirar pájaros, de nombrar pájaros estos pibes.

Hablé de esto con Graciela San Román y ella, tantos años en el campo, también sabía del brasita, de su rojo, de su aparición a fines del invierno.

Entonces fue la poesía:



canta
a la tarde
en el árbol seco
de mi casa

escribió
facundo
en su cuaderno

el brasita llega
al final del invierno

en los años en el campo
dice graciela
esperaba
el aleteo
que anuncia la luz

el rojo
arde
la tierra


después
septiembre
con todos sus pájaros
trae el olvido
de los detalles

aunque el brasita
viene y va
por el aire
ya no lo vemos
explica

hasta que vuelvan
el invierno
y el hambre


laura forchetti

diciembre 2009


I giorni rubati

En una palabra, ¿no os ha pasado eso de leer levantando la cabeza?”
R.Barthes


-¿Qué pasó? –me pregunta Vittorio, dejando su libro sobre las rodillas.
Como no le contesto, insiste:
-¿Qué te pasó, mamá?
Me inquieta descubrir lo que puede ver de mí.
-¿Por qué me preguntás qué pasó?
-Porque te quedaste así, no sé, quieta…
Sé de qué habla, dice quieta porque no encuentra otra palabra para nombrar lo que pasó:
Yo leía, el pequeño libro de Pasolini en la mano y de pronto, levanté la cabeza, los ojos del libro, como si me hubieran llamado o herido.
Mi hijo dice quieta aunque hace más de media hora que los dos estamos quietos, leyendo.
Pero dice quieta porque no halla palabras, todavía, para decir el salto del alma, la conmoción, la agitación intensa que vio desplegarse dentro de mí en ese momento, cuando levanté la cabeza de la página.
Todavía no sabe cómo nombrar el peligro que acecha la siesta, en el living de la casa de la abuela, cuando estamos los dos en el sillón, cada uno con su libro.
Y sin embargo, pregunta y la pregunta devela que a sus nueve años ya descubrió que algo puede pasar mientras uno lee.
-¿Qué te pasó?
Su voz clara me trae de vuelta de la visión fugaz, del vacío de la poesía.
Busco el cuaderno y escribo I giorni rubati, como si fuera un título, mientras Vittorio vuelve a su Tierra de monstruos.
En la alfombra, la perra baja las orejas y se duerme.

Laura Forchetti
14 de diciembre de 2009

y mancha la nieve de azafrán...


¿Qué pasa cuando una osa hace pis en el Polo Norte?

Eso se pregunta/se contesta Laura Devetach en Cuidado con la osa.

En la escuela y en el jardín de Aparicio, jugamos a preguntas parecidas.

Aquí van dos resultados:


Cuidado con el tigre


Cuando el tigre se despertó, se hizo pis en la palmera.
En la palmera había una yarará negro con verde y naranja y le picó la cabeza.
El tigre rugió: GRRRRRR! Y se cayeron todos los cocos de la palmera en la cabeza del león.
El león rugió y el rugido fue tan fuerte que los loros se despertaron y salieron volando.
El bochinche de los loros despertó al elefante que se asustó e hizo BRUUUUMMMM!
Con el bochinche del elefante, la hormiga se despertó y lo picó al tigre que del susto se hizo pis en la palmera.


Los chicos de 1° ciclo, de escuela primaria.



Problemas con el caballo


Cuando el caballo se despertó hizo pis en la calle.
Pasó un gallo amarillo y se mojó la pata en el charco.
Dejó una huella hasta el campo de la oveja.
La oveja siguió la huella y llegó al granero.
En el granero, la gallina estaba con los pollitos comiendo maíz.
La oveja vio una montaña de fardos y se subió y se durmió.
El caballo siguió la huella del gallo y encontró a la oveja durmiendo.
El caballo la despertó y le dijo:
-Andá para allá que te van a esquilar.Y la oveja fue porque hacía calor y se quería sacar el sobretodo blanco.


Los pibes del jardín de Aparicio